
—¡Exactamente! Este es el aspecto práctico de mis investigaciones. Debemos montar guardia en las fronteras solares…
Sus palabras se perdieron entre los otros ruidos de fondo y los de otras conversaciones. A Wil no le importaba. Juan era uno de los tecno-max más asequibles, y Wil ya había oído aquel sermón otras veces. No existía la menor duda de que la Extinción era el misterio central de sus vidas, pero sacar a relucir de nuevo el mismo tema en una conversación casual era tan deprimente como discutir de teología.
Una docena de parejas estaba bailando. En el palco escénico, Alice Robinson y su hija Amy ejecutaban la música. Amy tocaba algo que parecía una guitarra. Improvisaban sobre una base de generadores de música automática, pero el hecho de poder ver a dos seres humanos cuyas voces y gestos formaban parte de la música, daba a los asistentes una impresión de que la banda era real y excitante.
Tocaron un poco de todo: desde los valses de Strauss hasta música de los Beatles y de W. W. Arai. Wil no había escuchado nunca las piezas de Arai, debía de haberlas escrito después de su… partida. Las parejas se cambiaban a cada baile. Las melodías de Arai atrajeron a la pista a más de treinta personas. Wil se mantuvo al borde de la pista, contentándose con observar. Al otro lado vio a Marta Korolev, cuya pareja no aparecía por allí.
Marta se balanceaba, haciendo chasquear sus dedos al ritmo de la música; sonreía levemente. Se parecía algo a Virginia: su piel achocolatada tenía casi exactamente el mismo tono que Wil recordaba. No había la menor duda de que su padre o su madre procedían de América, pero la otra parte de la familia era claramente china.
Además de la apariencia, existían otras semejanzas. Marta tenía el mismo humor bullicioso de Virginia. Combinaba el sentido común con una simpatía no tan común. Wil la observó durante algunos minutos, intentando disimularlo. Algunos de los asistentes más osados, encabezados por Dilip, solicitaron bailar con ella. Aceptó con todo entusiasmo, y a partir de aquel momento ya no salió de la pista. Daba gozo verla. Si tan sólo…
