
Pero había unas líneas tan claras como huellas de unas botas en el barro; eran figuras humanas, aunque fuera imposible decir de que figuras se trataba.
En la sala en la que se guardaban los polvorientos archivos del museo, Bakersfield-Smyth hallo una breve nota, escrita con mano temblorosa. La tabla había sido descubierta en I874 por un campesino mientras araba su campo, situado junto a una aldea de montaña en tierras tadzhikes. (Bakersfield-Smyth recordó que en 1987 un terremoto había sacudido Oriente y supuso que la tabla había salido despedida de alguna de las cuevas subterráneas de piedra caliza que abundaban en la zona.) El campesino la llevo en una carreta tirada por bueyes a Khodzant, el pueblo de la provincia, y la dejo en la puerta de una tienda de paños. En ninguna parte constaba ni como ni cuando había sido transportada la tabla al museo de Dushanbe.
Bakersfield-Smyth tomo notas, en las que describía sucintamente la tabla. Quitó con un cortaplumas la arenisca silicea que había entre las grietas y en las muescas, y calco los dibujos. Después cogió su cámara y la fotografió. Registro todo el museo en busca de la parte que faltaba, pero no la hallo.
En Londres, Bakersfield-Smyth le mostró sus notas y sus fotografías a P. T. Baylord, quien mas tarde se convertiría en lord Uckston, que era un especialista en antropología biológica, a la sazón una ciencia relativamente nueva. En I9I3, Baylord publico en el Journal of the Royal Society for Archaeology una monografía y un articulo titulados ‹‹El pictograma de Khodzant››.
