
– ?Eh, Pili! -dije yo-. ?Gual nos lo explicara, y ya veras como tengo razon! Eh, Gual, tu que has aprobado todos los examenes semanales de matematicas… ?Es cierto o no que para sacar el cuadrado de esta suma se debe aplicar la propiedad distributiva…?
Nos miro como si llevasemos una navaja y le hubieramos exigido que aflojara la pasta.
– ?Lo que te digo yo es que aplicas mal la formula! -gritaba Pili-. El cuadrado de la suma es igual al cuadrado del primero mas el doble del primero por el segundo, y no mas la suma del primero y el segundo…
– Esta bien, Pili, deja hablar a Elias. ?Es cierto o no que hay que aplicar la propiedad distributiva?
En los segundos que siguieron, el rostro de Elias se convirtio en uno de los espectaculos mas impresionantes que jamas he presenciado. A los moratones azul-granas, consecuencia de la paliza recibida, se anadio una fantastica expresion de estar viendo marcianitos verdes con antenas.
– ?La propiedad distributiva? -farfullo. Se le caia el labio inferior.
La situacion empezaba a ser violenta. En teoria, habiamos sacado aquel tema de conversacion para darle la oportunidad de apabullarnos con sus conocimientos y de sentirse superior a nosotros; en una palabra: hacernos agradables. Pero el tiro nos estaba saliendo por la culata…
… De modo que trate de salvar la situacion poniendo cara de sorpresa y senalando con el dedo uno de sus cardenales.
– ?Eh, Gual! ?Que te ha pasado? ?Como te has hecho esto?
Le estaba ofreciendo una magnifica oportunidad para darselas de tio duro. En aquel momento, deberia haber sonreido con bravuconeria y haber dicho algo asi como: «Bah, ayer tuvimos una pelea con unos mierdas de punkies y les hicimos polvo», y nosotros habriamos comentado: «?Oh, Gual, que fantastico…!».
