Pero la cosa fue de otra manera.

– ?Y a ti que te importa, enano? -ladro.

Bien, seguramente habia recibido mas de lo que habia dado. Sin perder ni los animos ni la sonrisa, ataque por otro flanco:

– ?Eh, que moto mas guai, tio…!

Me miro. Me di cuenta de que empezaba a pisar terreno peligroso. Pili me estaba dando codazos desde hacia rato, pero yo no soy de los que se rinden a las primeras de cambio. Lo intente de nuevo, con la boca cada vez mas dolorida a causa de la sonrisa forzadisima:

– ?Y la camara fotografica? De alucine, ?no?

Me cogio por el chandal y me levanto un palmo del suelo.

– Pero, ?se puede saber que te pasa, tio mierda? ?Que estas buscando? ?La hostia perdida? -Me salpico toda la cara de saliva.

– ?Tan solo intentaba serte simpatico, Gual…!

Me propino un empujon que casi da con mis huesos en el otro extremo de la calle.

– ?Pues ve a hacerte el simpatico con la madre que te pario!

Habia ido a parar tan lejos que, de haber querido acercarme para continuar discutiendo la jugada, habria tardado media hora larga. De modo que me rendi.

– Pues si que nos ha salido bien la estratagema… -ironizo Pili-. ?Que piensas hacer ahora?

– Cada vez estoy mas interesado por esta cara nueva que le han hecho a Elias -dije, muy pensativo. Pero lo cierto es que empezaba a preocuparme otra cosa-. Esta tarde me gustaria oir la version del Puti sobre la pelea de ayer…

– ?Del Puti? -se escandalizo Pili-. ?Te propones ir a ver al Puti?

– A La Tasca, si… -dije justo cuando llegabamos al bar de nuestros padres. Viendo la cara de preocupacion de mi hermana, agregue-: ?Oh, no te inquietes! Se hacerme el simpatico… Soy un especialista en caerle bien a la gente…

Mientras comiamos, y en el taller de la tarde, lo que absorbio mis pensamientos fue encontrar la manera de hablar con el Puti en La Tasca sin que Gual estuviera presente.



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