
– Es el escenario de un crimen -respondió ella-. Va a venir un equipo de la científica de Stirling. Hay que precintar el lugar y peinar la zona en busca de pruebas. Habrá que reunir el equipo originario de homicidios y comenzar a preguntar puerta a puerta en la localidad.
– ¿Incluyendo Gleneagles? -interrumpió Rebus-. ¿Tú sabes las veces que han investigado al personal del hotel? ¿Cómo vamos a ir preguntando de puerta en puerta en plena semana de manifestaciones? Aislar el lugar no será un problema; ten en cuenta que dispondremos de los agentes secretos que queramos…
Naturalmente, ella habría considerado todas aquellas circunstancias. Se dio cuenta y dejó de hablar.
– Lo mantendremos sin publicidad hasta que acabe la semana -dijo ella.
– Me gusta -añadió él.
– Sólo porque te da a ti una buena posición de salida -comentó ella sonriendo.
Él lo corroboró con un guiño.
– Hay que decírselo a Macrae -dijo Siobhan con un suspiro-. Lo que significa que él se lo comunicará a la policía de Tayside.
– Pero el equipo de la científica viene de Stirling -replicó Rebus- y Stirling es de la comandancia de la Zona Central.
– Así que serán tres departamentos de policía a los que deberemos informar… No habrá ningún problema en mantenerlo reservado.
– Si al menos pudiésemos hacer un examen y tomar fotos -dijo Rebus echando un vistazo a su alrededor- y llevar la prenda al laboratorio…
– ¿Antes de que comiencen los festejos?
Rebus lanzó un bufido.
– Empiezan el miércoles, ¿no?
– El G-8 sí, pero mañana es la Marcha contra la Pobreza y hay otra prevista para el lunes.
– En Edimburgo, no en Auchterarder…
En aquel momento comprendió a lo que ella se refería: incluso con la prueba en el laboratorio, todos los lugares estarían en estado de sitio y para ir de Gayfield Square al laboratorio de Howdenhall había que cruzar Edimburgo. Eso contando con que los técnicos pudiesen llegar a su trabajo.
