Bosch se fijó en dos cosas y se acercó más al mostrador.

La caja registradora estaba torcida respecto a la mesa y revelaba un cuadrado de arenilla y polvo en la formica donde había estado situada. Bosch razonó que el asesino había tirado de ella al sacar el dinero del cajón. Era una hipótesis reveladora, porque quería decir que el señor Li no había abierto el cajón para darle el dinero a su atracador. Este hecho probablemente significaba que ya le habían disparado, por lo que la teoría de Ferras según la cual el asesino había entrado disparando podía ser correcta. Sería un dato significativo en caso de juicio para probar la intención de matar. Y algo más importante, le dio a Bosch una idea más clara de lo que había ocurrido en la tienda y de la clase de persona que estaban buscando.

Harry sacó del bolsillo las gafas que tenía para ver de cerca. Se las puso sin tocar nada y se inclinó sobre el mostrador para estudiar el teclado de la caja registradora. No vio ningún botón ABRIR ni ninguna indicación obvia de cómo se desbloqueaba el cajón. Bosch no estaba seguro de cómo funcionaba y se preguntó cómo lo había sabido el asesino.

Se enderezó de nuevo y examinó los estantes de botellas de la pared de detrás del mostrador. El Hennessy estaba delante y en el centro, con un acceso fácil para el señor Li cuando entraran los miembros de la Hoover Street. Sin embargo, las filas estaban bien alineadas y no faltaba ninguna botella.

Una vez más, Bosch se inclinó sobre el mostrador. Esta vez trató de alcanzar una de las botellas de Hennessy y se dio cuenta de que si apoyaba una mano en el mostrador para equilibrarse podía llegar al estante fácilmente.

– ¿Harry?

Bosch se enderezó y se volvió hacia su compañero.



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