
Se masajeó las sienes, lo dejó, respiró profundamente.
– Esto es lo que no le dije por teléfono. Ella me dijo: «Lo maté. Cerca. Debes saberlo. Saberlo.» Todavía estoy intentando entenderlo. No había ningún hombre en su vida personal, así que no podía decir «cerca» hablando de una relación. Lo único que se me ocurre es que fuera literal. Alguien que viviese cerca de nosotros. He estado estrujándome el cerebro para ver si puedo recordar algún vecino que muriera de forma extraña, pero no puedo. Justo antes de venir a verle, vivíamos en Hollywood y recuerdo haber oído sirenas muy a menudo y una vez a un borracho que golpeó la puerta, pero eso es todo. Además, me cuesta creer que pudiera dañar a alguien de forma deliberada.
Se sentó.
– No sabes qué pensar -dije.
– Pensará que es una locura. También yo lo pensé. Me resistí a aceptarlo, pero no puedo dejar de pensarlo. No es por mis tendencias. Mi madre siempre quiso que yo aprendiera la verdad. A eso se refería cuando dijo: «Debes saberlo». Para ella era importante que yo lo entendiera, porque durante la última semana había estado organizando mi futuro y aquello era parte de él.
Seguí en silencio.
– Puede que sea una locura. Pero lo menos que puedo hacer es comprobarlo. Por eso pensé que quizá el detective Sturgis podría hacer una búsqueda con el ordenador en los lugares en los que vivimos para ver si ocurrió algo cerca, algo de lo que no nos enteramos, eso es todo.
La generación cibernética.
– El sistema informático lapd es bastante primitivo, pero se lo pediré. Antes de seguir con esto, deberías considerar si…
– Si estoy preparada para conocer algo tan terrible. La respuesta es no, la verdad es que no. En realidad, no creo que mi madre matara a nadie. Eso sería de locos. Lo que pienso es que en el peor de los casos, se vio involucrada en algún tipo de accidente del que se culpaba y quería asegurarse de que no se volvería en mi contra. Como en una acusación legal. Quería asegurarse de que yo estaría preparada.
