
– ¿Habló tu madre sobre algún caso de negligencia médica en el hospital?
– No. ¿Por qué?
– La unidad de Urgencias es de alto riesgo. ¿Y si un paciente que estuviera tratando hubiera muerto y ella se sintiera responsable?
– No es posible que hubiera causado la muerte de nadie, doctor Delaware. Ella sabía mucho más que algunos médicos.
– Los juicios no siempre dependen de la verdad-dije-. En un hospital, a veces los abogados van a por cualquier persona que tocara al paciente.
Se apoyó en la puerta.
– Negligencia. Dios mío, ¿por qué no pensé en eso? Puede que tenga algún juicio enorme pendiente y estuviera preocupada de que intentaran tocar el fondo de inversiones. Quería contarme más, pero no tuvo fuerzas. Usted es realmente brillante, doctor Delaware.
– Solo es una sugerencia.
– Pero muy buena. Parquedad científica, ¿verdad? Buscar la respuesta más simple. No puedo creer que no se me ocurriera.
– Has tenido muchas cosas en la cabeza. Llamaré al doctor Silverman ahora mismo.
Contacté con la unidad de Urgencias. El doctor Silverman estaba en una operación.
– Me devolverá la llamada. Si tengo algo que contarte, prometo llamarte de inmediato.
– Muchísimas gracias doctor Delaware, pero si me permite, ¿podemos confiar en que el doctor Silverman nos informará? Puede que sus abogados le hayan dicho que no hable con nadie, bien, perdone, es una idiotez. Estoy siendo una paranoica.
– ¿Sigues queriendo que hable con el detective Sturgis?
– Solo si el doctor Silverman le dice que no hubo negligencia por parte de mi madre, pero algo me dice que ha dado en el clavo. Ella siempre me decía que usted era brillante.
Hace diez años, el tratamiento que siguió conmigo fue prácticamente nada. Le sonreí y la acompañé fuera.
Cuando llegamos a su camioneta, le dije:
– Cuando esto esté resuelto, ¿quieres que continuemos con un par de sesiones más?
