
Con ayuda de Krajicek, los detectives lograron componer un retrato robot de la mujer del metro y lo enviaron a la Unidad Especial de la Real Jefatura de Policía del Ulster, así como a los cuarteles generales del MI5 y el MI6. Sus miembros revisaron los archivos en busca de todos los integrantes conocidos de grupos paramilitares, tanto republicanos como lealistas. Puesto que no encontraron ninguna fotografía que coincidiera con el retrato, ampliaron la difusión de éste. La policía expresó la teoría de que, tras el atentado, la mujer había subido a un avión en Heathrow para huir del país. Mostraron el retrato a los empleados de los mostradores de venta de billetes, maleteros y guardias de seguridad. Todas las líneas aéreas con salidas aquella noche recibieron una copia. Los investigadores visionaron una y otra vez cada centímetro de cinta grabada desde cada cámara de vigilancia del aeropuerto. Asimismo, hicieron llegar sendas copias a los servicios de inteligencia amigos de Europa Occidental, así como al Mossad de Israel.
A las siete de la tarde, la búsqueda de la mujer tocó a su fin con el hallazgo de otro cadáver sepultado entre los escombros del andén. Las facciones del rostro estaban sorprendentemente intactas y coincidían a grandes rasgos con el retrato robot. Llevaron al holandés a Heathrow para identificar el cadáver. El hombre asintió con semblante grave y desvió la mirada. Era la mujer a la que había ayudado en la estación de metro de Knightsbridge.
Al otro lado del mar de Irlanda, en Dublín, tenía lugar una sucesión de acontecimientos similar. Al menos una docena de testigos afirmaron haber visto a un hombre barbudo y cojo entrar en la biblioteca con un pesado maletín poco antes de la detonación de la bomba. El portero del hotel Shelbourne proporcionó una descripción detallada del sospechoso a una pareja de detectives de la Garda dos horas después del atentado.
El empleado de la biblioteca que había dado al hombre el pase para la sala de lectura sobrevivió con tan sólo unos cortes y magulladuras leves, y ayudó a la policía a identificar al sospechoso en el vídeo grabado por las cámaras de seguridad de la biblioteca.
