
Ramsey se sacó una agenda electrónica del bolsillo de la americana y tecleó el apellido de un amigo de Cambridge que trabajaba para el MI5. Descolgó el teléfono, marcó el número y tamborileó con los dedos sobre la mesa mientras esperaba respuesta.
– Hola, Graham, soy Alan Ramsey. Mira, acabamos de recibir una llamada muy interesante y quisiera abusar un poco de nuestra amistad…
Ginger dejó una hoja impresa sobre la mesa del productor ejecutivo. Ramsey se la leyó a su amigo y a continuación tomó notas como un poseso durante treinta segundos.
– De acuerdo, muchas gracias -dijo por fin-. Y si puedo hacer algo para devolverte el favor, no dudes en llamarme.
Ramsey colgó y se levantó.
– ¡Todo el mundo atento! -gritó. El bullicio de la redacción enmudeció.
– Acabamos de recibir una llamada al parecer auténtica para reivindicar los atentados de Belfast, Dublín y Heathrow; se trata de un grupo nuevo llamado Brigada de Liberación del Ulster. Abriremos el noticiario con eso. Colgaos del teléfono y conseguidme a todos los expertos en terrorismo irlandés que podáis, sobre todo expertos en terrorismo protestante. Tenemos cinco minutos, señoras y señores. Sacadme en antena a todo cabrón que respire.
3
Portadown, Irlanda del Norte
En aquellos instantes, uno de los objetos de la investigación estaba sentado en el salón de su casa de Portadown, mirando la televisión. Los residentes de la barriada de Brownstown no ocultan sus inclinaciones políticas. Sobre muchas casas ondean desvaídas banderas británicas, y los bordillos están pintados a rayas rojas, blancas y azules. A Kyle Blake no le iban semejantes demostraciones; tendía a reservarse sus opiniones políticas, al igual que cualquier otra cosa que considerase importante. No pertenecía a ninguna organización unionista, raras veces iba a la iglesia y nunca hablaba de política en público. Sin embargo, entre los muros de Brownstown se sabían o al menos se sospechaban bastantes cosas de él. Era un hombre duro que en el pasado había sido un alto dirigente de la Fuerza de Voluntarios del Ulster, un hombre que había cumplido condena en la penitenciaría de Maze por matar católicos.
