
– ¿Crees que este perfume es demasiado fuerte para mí? -preguntó Noel.
– ¿Cuál, querida? -como la chica se había probado de casi todos los frascos, el cuarto de baño empezó a oler como un burdel de lujo.
– Este. ¿Crees que le parecerá sexy a Johnny?
– Pues… -Kat se dirigió a la puerta con decisión. En el piso de abajo podría poner la televisión para que se entretuvieran las chicas.
– ¿Qué es una ducha vaginal, Kat?
Kat se detuvo en seco en el primer escalón.
Angie, encogiéndose hacia adelante para ocultar sus senos incipientes, repitió con paciencia:
– ¿Qué es una ducha vaginal?
– Ya te he dicho lo que es -intervino su hermana irritada-. Se lo dije hace mucho tiempo-agregó, dirigiéndose a Kat.
– Sí… y también me dijiste que si besaba a un chico adquiriría el Sida. Yo te vi besando a Johnny y no tienes Sida. Además, no me agrada en absoluto besar a ningún chico. Sólo quiero saber lo que es una ducha vaginal.
– Pues, es… -Kat se aclaró la garganta.
¿Bien? "¿Cómo vas a contestar a esta pregunta?", se burló de ella una vocecilla interior. La cuestión era que no sabía cómo explicar lo que era una ducha vaginal… y sólo Dios sabía qué clase de educación sexual les había dado Mick Larson a sus hijas. Maldición…
– Te contestaré en cuanto haya servido la limonada abajo. ¿De acuerdo? Me muero de sed.
– No te preocupes, Kat -dijo Noel y se volvió hacia su hermana menor-. Te he dicho un millón de veces que no molestes a Kathryn haciéndole ese tipo de preguntas. Todo lo que tienes que hacer es consultarme a mí.
– Pues te consulté y todavía no estoy segura de lo que es.
