
– .¿Te vas a casar?
– Sí, tan pronto firmen los contratos.
– ¿Contratos? No comprendo, Gil.
– Estoy seguro de eso. No-pretendería encontrarte… inmaculada. Viviste fuera de casa; has sido la fiel compañera de Michael Hetherington por mucho tiempo. Sería un iluso. Y yo soy realista -sus ojos sombríos no mostraban humor cuando la miró con fijeza.
– ¿Cómo lo sabes?
– Lo sé. Siempre averiguo lo que me interesa. He seguido de cerca a la familia O'Connor. Incluso sé que Michael Hetherington te está presionando para fijar la fecha de la boda.
– ¿Cómo demonios…?
– ¿Por qué no llevas un anillo de compromiso? -la interrumpió él.
– ¡Eso es asunto mío!
– Pues pienso hacerlo mío. Ahora mismo -eran estremecedores sus ojos en su rostro inmóvil-. Esta es mi proposición. Salvaré a tu padre de la bancarrota. A cambio quiero la Constructora O'Connor. Y te quiero a ti.
– Eso es una tontería -ella rió con nerviosismo-. Mi padre no está en bancarrota -él se quedó callado.
"¿Gil? Con profunda aprensión comprendió que había hablado en serio. Y Casey recordó lo distraído que últimamente había estado su padre, y que había logrado vender muy pocas casas en sus nuevas propiedades-. Creo que aceptaré el brandy, si no te importa -murmuró ella, y le pareció que en un segundo lo tuvo en la mano y se lo bebió.
– No quiero que te hagas ilusiones sobre la situación. Tu padre no tiene a quién recurrir. Sólo tú tienes el poder de salvarlo. Si lo convences de que te vas a casar conmigo porque me quieres, estará más contento. Eso quedará entre nosotros dos. Quizá no quieras ayudarlo. Ha sido muy tonto -miró por la ventana hacia el río.
– Pero, como ya lo has dicho, yo voy a casarme con Michael -declaró ella con desesperación y él la contempló.
– ¿Cuál de ellos? ¿Hetherington, Hetherington o Hetherington?
– Ninguno de ellos-replicó ella subiendo la voz.
