Su padre la abrazó. Al menos se había recuperado lo suficiente para poder casarla, y eso hacía que el sacrificio mereciera la pena. Su madre le entregó su arreglo de flores y la abrazó por un momento.

– ¿Casey…? -luego, besó a la chica en la mejilla y dio un paso atrás.

Ella aspiró profundamente el aroma de las flores, luego Gil abrió la puerta del auto y Casey hizo un esfuerzo por mostrar alegría; sonrió y gritó:

– ¡Agárrenlo! -y arrojó el ramo de flores al grupo, antes de entrar con rapidez al auto para que no vieran sus mejillas húmedas por las lágrimas. Cuando atravesaron las rejas, la mujer dejó escapar un largo suspiro que la estremeció y cerró los ojos, sólo los abrió de nuevo cuando Gil paró el auto en la carretera.

– Sal de aquí.

– ¿Qué? ¡Ese es mi auto! -exclamó ella al ver su pequeño Metro rojo-. ¿Quién es ese?

El chofer salió y le entregó las llaves a Gil, quien abrió la cajuela del Jaguar y sacó una pequeña maleta, para colocarla en el portaequipajes del auto rojo. Luego entregó las llaves de su auto al chofer y le dio un cheque.

– Con eso puedes mandarlo a lavar. Gracias Steve.

– Ha sido un placer, Gil. Cuando quieras -respondió él y miró con disimulo a la pasmada novia.

– Espero que sólo sea una vez.

– Claro que sí -dijo el chofer y soltó una carcajada mientras se subía al gran auto, luego ajustó el asiento a sus piernas más cortas.

– ¿Quieres manejar por el pueblo así? -preguntó Gil divertido por la confusión de Casey.

– No -replicó ella disgustada. ¿Pero como…?

– Tu padre me ayudó. Además, hoy tenía que regresar el coche a la compañía donde lo renté; Steve lo lavará y lo entregará por mí.

– ¡Un auto rentado!-Gil sonrió.

– ¿De verdad creíste que me pertenecía?

Ella no respondió. Claro que pensó que era de él. Casey abrió la puerta del Metro y entró en éste, luego abrochó e1 cinturón de seguridad. Si la había engañado acerca del auto, ¿qué otras cosas serían falsas? Por supuesto que nunca le dijo que era suyo. Ella se lo creyó por idiota.



7 из 130