
—Tengo cosas que hacer.
Maguire sonrió brevemente y se alejó.
Garrod llamó a una azafata y pidió un zumo de naranja para Esther y un combinado de vodka para él. Se llevaron los vasos al lugar donde habían sido dispuestos asientos en hileras, de cara a la pista. El repentino aumento de intensidad luminosa provocó un ramalazo de dolor en el ojo izquierdo de Garrod, un ojo ultrasensible a los destellos a consecuencia de la irisectomía practicada cuando él era niño. Se puso unas gafas polarizadas para facilitar la visión. Grupos de hombres y mujeres se encontraban allí, contemplando la actividad que rodeaba a la enorme figura del Aurora, que se cernía sobre ellos. Los remolques que contenían los servicios de tierra estaban apiñados bajo la aeronave, y los técnicos, vestidos con monos blancos, se afanaban en las escaleras que llevaban a la panza del aparato.
Garrod sorbió su bebida, encontrándola fría y con un gusto puro, con cierto amargor extra que sugería una elevada proporción de alcohol. Era bastante temprano para bebidas fuertes, en especial porque a Garrod siempre le había parecido que una bebida matutina producía el mismo efecto que tres por la noche, pero decidió que la ocasión autorizaba un ligero quebrantamiento de las normas. Durante la media hora que pasó antes de que el Aurora estuviera listo para despegar, Garrod se tomó, rápida si bien recatadamente, tres combinados de vodka, y de ese modo logró entrar en un mundo rutilante, tranquilo y optimista, donde personas maravillosas sorbían el fuego del sol que surgía de unos diamantes cóncavos. Representantes de los cuerpos directivos de otras compañías concesionarias iban y venían en jovial sucesión. Wayne Renfrew, jefe de pilotos de pruebas de la SCA, hizo breve acto de presencia, sonriendo con experto desconsuelo mientras rechazaba una bebida.
Renfrew era un hombre de corta estatura, de facciones ordinarias, con una nariz rojiza y el cabello —que raleaba— de corte militar; poseía un abstraído aire de aplomo que recordaba a los demás que él había sido seleccionado para enseñar a volar como un avión a una pieza de maquinaria experimental valorada en dos mil millones de dólares.
