
Me senté en el banco junto a la puerta y repasé los periódicos. Estaban llenos de artículos sobre los derechos de los animales y anuncios para quitar tatuajes. Pasé a los contactos. No son una moda. Lo fueron, a finales de los ochenta, y entonces, como un montón de modas, en vez de desvanecerse, pasaron a ocupar un pequeño pero permanente lugar en la sociedad.
Sucede con un montón de modas. Las bicis, el monopoly, los crucigramas, todos fueron modas que se asentaron en la corriente principal. Los anuncios de contactos se instalaron en los periódicos alternativos.
Pero puede haber modas dentro de las modas, y los contactos atraviesan modas propias. Las variantes sexuales estuvieron en alza durante un tiempo. Ahora son las actividades al aire libre.
La camarera, con aspecto muy irritado, dijo:
—Foster, grupo de uno —y me condujo a una mesa situada delante de la cocina—. Prohibimos fumar hace dos años —dijo, y me arrojó la carta.
La cogí, le eché un vistazo para ver si todavía tenían el milhojas de coles y tomates secados al sol, y volví a los contactos. El footing estaba pasado, y las bicis de montaña y los kayaks eran la última. Y los ángeles. Uno de los anuncios estaba encabezado con las palabras MENSAJERO CELESTIAL y otro decía: «¿Te dicen tus ángeles que me llames? El mío me dijo que escribiera este anuncio», cosa que encontré bastante improbable.
Las almas caritativas también estaban de moda, y la espiritualidad, y los látigos. «Se busca S/MBD» y «Desarrollo personal/oriental/nativo americano», y «Busco diversión/ posible compañero de por vida». Bueno, ¿no lo hacemos todos?
Apareció un camarero, también con pantalones de correr, Tevas, y pajarita. Al parecer, había visto la X. Antes de que pudiera soltarme un sermón sobre los peligros de la nicotina, dije:
