
¿Entonces por qué no se había puesto ya de moda en 1918? ¿Por qué había tardado cuatro años y luego, de pronto, sin ningún motivo aparente, se impuso con tal fuerza que las peluquerías se llenaron y las compañías de horquillas se arruinaron de la noche a la mañana? En 1921, el pelo corto era todavía lo bastante raro para que apareciera en las primeras planas y despidieran a las mujeres por su causa. Hacia 1925, era tan común que salía en todas las fotos de graduación y los anuncios y las ilustraciones de las revistas, y los únicos sombreros que se vendían eran bonetes en forma de campana, demasiado ajustados para llevarlos con el pelo largo. ¿Qué había ocurrido en el ínterin? ¿Cuál fue el motor impulsor?
Me pasé el resto del día reordenando los recortes. Se podría pensar que las páginas de las revistas de los años veinte se habrían vuelto amarillentas y ásperas, pero no. Resbalaban como anguilas por el suelo, solapándose, mezclándose con los recortes de periódico y desbaratando la ordenación. Incluso se habían soltado algunos clips.
Hice la reordenación en el suelo. Una de las mesas estaba cubierta de recortes que Flip tendría que haber llevado a fotocopiar, cosa que no había hecho, y en la otra tenía todas mis notas. Y ninguna de las dos era lo bastante grande para contener todos los montones que necesitaba, algunos de los cuales se entremezclaban: un artículo entero dedicado al pelo corto, referencia dentro de un artículo dedicado a las flappers, referencia cruzada, alusión casual, comentario desaprobador, alusión humorística, comentario de sorpresa y horror, ilustración en anuncio, adopción por parte de mujeres de mediana edad, adopción por parte de niñas, adopción por mujeres ancianas, artículos ordenados cronológicamente, artículos ordenados por estados, tema urbano, tema rural, discrepancia, completa aceptación, primeros signos de pasar de moda, fin de la moda.
A las 4.55 todo el suelo del laboratorio estaba cubierto de montones de papel y Flip aún no había vuelto. Pisando con cuidado entre los montones, me acerqué y miré otra vez la caja. Biología estaba al otro lado del complejo, pero no importaba. La caja decía PERECEDERO, y aunque la irresponsabilidad es la tendencia más fuerte de los noventa, todavía no se ha adueñado de toda la sociedad. Cogí la caja y se la llevé a la doctora Turnbull.
