– ¡Maldita sea! -murmuró Lynley-. Modificaría el escenario del crimen, dificultando más su tarea.

– Lo sé, lo sé, pero ya no se puede hacer nada, ¿verdad? En cualquier caso, la sargento Havers se encontrará con usted en Heathrow. Tienen dos billetes en el avión de la una a Edimburgo.

– Havers no sirve para esto, señor. Necesitaré a St. James si han movido el cuerpo.

– St. James ya no pertenece al Yard, inspector. No puedo solucionarlo, dada la urgencia del caso. Si necesita a un especialista forense, llévese a uno de nuestros hombres, pero no a St. James.

Lynley estaba preparado para poner objeciones a esa decisión, intuyendo por qué le habían encargado el caso a él y no a algún detective que estuviera de guardia el fin de semana. Stuart Rintoul, barón de Stinhurst, era sospechoso del asesinato, pero el Yard deseaba que la presencia del octavo barón de Asherton, el propio Lynley, garantizara un trato diplomático, hablando con el sospechoso de igual a igual, sondeando la verdad con delicadeza. Todo eso estaba muy bien, pero en lo que a Lynley concernía, si Webberly pretendía saltarse alegremente la lista de facción para orquestar un encuentro entre los lores Stinhurst y Asherton, él no estaba dispuesto a complicar más su trabajo llevándose a la sargento Barbara Havers, que no desaprovecharía la oportunidad de ser la primera de su promoción en aplicarle las esposas a un barón.

En opinión de la sargento Havers, los grandes problemas de la vida, desde la crisis económica hasta el aumento de enfermedades de transmisión sexual, nacían del sistema de clases, maduros y en sazón, un poco como Atenea de la cabeza de Zeus. De hecho, era el tema en que discrepaban con más encono, así como los cimientos, edificio y florón de todas las batallas verbales que Lynley había sostenido con ella durante los quince meses que llevaban de compañeros.

– Este caso no es el más apropiado para las peculiares características de Havers -razonó Lynley-. Toda su objetividad se irá al carajo en cuanto se entere de que lord Stinhurst está implicado.



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