
– Tampoco yo lo hice, chica, así que salí a remar durante la última luna llena -Gowan aguardó ansiosamente su reacción. La sonrisa se hizo más amplia. Los ojos centellearon. Alentado, prosiguió-. ¡Ay, qué espectáculo el de la señora Gerrard! ¡Desnuda en la ventana! ¡Los brazos extendidos! ¡Dios santo, y aquellas tetazas colgándole hasta la cintura! ¡Qué visión tan espantosa! ¡No me sorprende que el viejo señor Phillip siga tan quietecito en su tumba! -Gowan dirigió una ardiente mirada a los bellos atributos de Mary Agnes-. ¡Sin duda es cierto que un hombre puede hacer cualquier cosa cuando ve unos pechos bonitos!
Mary Agnes ignoró la torpe indirecta y siguió disponiendo las bandejas del té, desinteresándose de sus esfuerzos narrativos con frases poco alentadoras.
– Vuelve a tu trabajo, Gowan. ¿Esta mañana no ibas a echarle un vistazo a la caldera? Anoche resoplaba como mi abuela.
Ante la fría respuesta de la muchacha, el corazón le dio un vuelco. Estaba seguro de que la historia sobre la señora Gerrard iba a excitar la imaginación de Mary Agnes, quizá hasta el punto de pedirle que la llevara a remar por el lago la próxima luna llena. Hundió sus hombros y se dirigió arrastrando los pies hacia la trascocina, donde se hallaba la renqueante caldera.
Mary Agnes, como apiadándose de él, habló de nuevo.
– Pero por mucho que la señora Gerrard quiera, el señor Phillip no volverá con ella, mozo.
Gowan se detuvo en seco.
– ¿Por qué?
– «Que mi cuerpo no yazca en esta tierra maldita de Westerbrae» -citó Mary Agnes con brío-. Eso dice el testamento del señor Phillip Gerrard. Me lo dijo la propia señora Gerrard. Por tanto, si tu historia es verdadera, se pasará toda la vida en la ventana intentando atraerle de nuevo a su lado. No va a caminar sobre las aguas como Jesús. Tetazas o no, Gowan Kilbride.
Finalizó su comentario con una risita y se acercó a la tetera para empezar a preparar el té de la mañana. Y cuando volvió a la mesa para verter el agua, pasó tan cerca de él, casi rozándole, que la sangre del joven empezó a hervir otra vez.
