
Brodrick miró a los dos guardias despreciativamente.
– ¿Qué coño hacéis perdiendo el tiempo en la puerta? Se supone que estáis trabajando.
El segundo guardia mantuvo su fusil apuntado en dirección de Brodrick incluso mientras los dos humanos se movían en círculos opuestos, el que había estado refugiándose en la puerta, cojeando bastante, confirmando la creencia de Dominic de que había resultado herido. Brodrick frunció el ceño a la lluvia, dejando que se vertiera sobre su cara. Escupió con repugnancia y caminó por el costado del edificio donde se había producido el fuego. Agachándose, buscó por el suelo. Fue muy minucioso, se inclinó para olfatear, utilizando todos los sentidos para recoger el rastro de su enemigo.
De repente se recostó sobre los talones, tensándose.
– Kevin, sal aquí -llamó.
El hombre jaguar que había llevado al herido salió fuera corriendo, descalzo, pero en vaqueros y poniéndose una camiseta por el pecho.
– ¿Qué pasa?
– ¿Conseguiste echar una buena mirada a quienquiera que irrumpió y liberó a Annabelle?
Kevin negó con la cabeza.
– Fue un intento cojonudo. Eliminó a dos guardias, las balas fueron muy seguidas, todos pensaron que sólo se había disparado un tiro.
– No hay ningún rastro. Ninguno. ¿Dónde coño estaba? ¿Y cómo supo el lugar preciso donde volar el edificio para liberar a Annabelle? No había ventanas.
Kevin miró hacia los guardias.
– ¿Crees que alguien le ayudó?
– ¿Qué sucedió allí? -Brodrick hizo gestos hacia el bosque.
Kevin se encogió de hombros.
– Perseguimos a Annabelle. Corrió por el bosque hacia el río. Pensamos que quizá fuera su hombre, el humano del que habló, viniendo para tratar de salvarla. No necesitábamos armas para luchar contra él, así que cambiamos. Seríamos más rápidos que Annabelle viajando por el bosque, incluso si cambiarba.
