
El agente-yo está zarandeando el puño enorme del padre-vaca mientras la mano libre del agente intenta agarrarle la insignia de seguridad.
Y al siguiente momento, el padre-vaca huésped dice:
– Quieto parado, pequeñajo. -Dice-: Eso no se toca. -Y tocando la insignia, dando golpecitos con la tarjeta plastificada contra su propio pecho hediondo a vaca, el padre dice-: Alto secreto. -Cuando habla emite aliento de Viagra, tufo a Propecia y a goma de mascar de menta.
El agente-yo está listo. Podría limitarse a dar sendos golpes afilados con los codos en el pecho del padre, uno-dos, catacrac, la maniobra del Águila Voladora, y al cabo de tres días, para el día después del día siguiente de hoy, el padre estaría vomitando los dos pulmones, deshecho en hemorragia masiva, muerto. Rápido y fácil como cosa de niños.
La madre-huésped clava el codo en las costillas del padre- huésped y dice:
– Menos lobos, señor Importante.
La madre-huésped tiene aspecto de pollo tembloroso, con una barbilla huesuda y afilada que parece un pico, una barbilla que se hunde y se gira a los lados, no se queda quieta ni un momento, y la madre-pollo dice:
– ¡Mírate! -Su cara estalla en un grito silencioso de ojos como platos y dientes, lengua puntiaguda y cejas que salen disparadas a lo alto de su frente de pollo. Las garras huesudas de la madre-pollo agarran las dos manos de este agente y las levantan para extender los brazos demasiado por encima de la cabeza de este agente. Dejando al agente-yo así de explícito e indefenso, la madre-huésped dice-: ¡Pero mira qué flaco!
