– Pero podría haber ocurrido.

Kane volvió la cabeza y la miró. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo próximas que estaban sus bocas. Los ojos de él se clavaron en los curvos labios de Willow y sintió un repentino deseo de besarla. Sólo unos segundos. Sólo para averiguar a qué sabía.

No debía hacerlo. Sólo conseguiría hacerle daño, era inevitable.


– No me molestaría -susurró ella-. Sé que no soy su tipo, pero le aseguro que no se lo contaría a nadie.

Kane no sabía a qué se refería y no le importaba. Por primera vez en la vida, iba a hacer algo que sabía que no debía hacer.

Iba a besarla.

Capítulo 2

El beso que Kane le dio la dejó sin respiración. Potente, sensual, erótico. Willow no sabía en qué radicaba la diferencia de otros besos, pero era diferente.

Los labios de Kane eran firmes, exigentes, pero llenos de una ternura que le hizo desear darle lo que él quisiera. Sabía que Kane podía tomar de ella lo que quisiera, era perfectamente capaz de hacerlo; pero el hecho de que no lo hiciera lo hacía aún más atractivo.

Willow se aferró a él, rodeándole el cuello con los brazos. Apretó su cuerpo contra el de Kane. Y cuando Kane le acarició el labio inferior con la lengua, ella abrió la boca al instante.

Mientras se apoderaba de su boca, ella sintió un profundo calor en todo el cuerpo. El deseo la hizo temblar y, de haber estado de pie, se habría caído.

La lengua de él la exploró, la excitó. Kane tenía sabor a café y a algo exótico que la dejó deseando más. Le devolvió el beso con un entusiasmo que, probablemente, debería haberle avergonzado; pero supuso que, al ser una cosa del momento, debería dejarse llevar.

El beso continuó hasta que diversos puntos de su anatomía empezaron a quejarse, exigiendo el mismo tratamiento que su boca. Los pechos le picaban y sentía un cosquilleo entre las piernas.



13 из 97