
Él levantó una mano.
– Alto. ¿Quién es usted? -volvió a preguntar el hombre.
– Oh, perdón. Me llamo Willow. Mi hermana es Julie Nelson. Mi hermana es la novia de Ryan, el primo de Todd. Pero el desgraciado de Todd hizo todo lo posible por separarlos y yo no puedo darme por contenta. Sé que debería aceptarlo y olvidarlo, pero no estuvo bien. Todd se cree el rey del mundo sólo por el hecho de ser rico. Idiota. ¿Quién es usted?
– Kane Dennison. Soy el encargado de seguridad.
– ¿Aquí, en esta casa?
La expresión de él se endureció, parecía sentirse insultado.
– El encargado de seguridad de toda la empresa.
– Ah, ya. Eso explica la pistola -Willow volvió a incorporarse hasta quedar sentada y se sacudió del jersey unas briznas de hierba-. No iba a hacerle daño, si eso era lo que le preocupaba. No tiene más que mirarme. ¿Cree en serio que podría hacerle algún daño?
Él ladeó la cabeza y reflexionó sobre la pregunta.
– Es bajita y delgaducha, así que supongo que no.
Lo de bajita lo entendía, era algo que no podía evitar. ¿Pero delgaducha?
– Perdone, soy petite, no delgaducha.
– ¿Así es como lo llama?
– Tengo curvas -le aseguró Willow, enfadada y algo dolida. Quizá sus curvas no fueran excesivamente pronunciadas ni muchas, pero ahí estaban-. Es el jersey. Como me está grande, no se ven las curvas, pero soy muy sexy.
Realmente no lo era; aunque, por supuesto, lo intentaba. Pero era una causa perdida. No obstante, que ese hombre la desdeñase de esa manera era sumamente irritante.
– Estoy seguro de que es usted deslumbrante -murmuró Kane; de repente, mirándola como si deseara estar en cualquier parte menos allí-. Siento mucho que esté enfadada con Todd, pero no tiene derecho a presentarse en la casa de él y amenazarlo. Está mal y es ilegal.
