
– Estás de guasa.
– Por mis niños -dije.
No sé por qué, volví a mirar a la puerta. Jean-Claude estaba inmóvil, sin proyectar ninguna sensación, casi como si no estuviera allí. Hasta que de pronto se movió: se llevó una mano pálida a los labios y me lanzó un beso a través de la sala. Empezaba el espectáculo.
Capítulo 4
Nuestra mesa estaba pegada al escenario. Por el local fluían el alcohol y las risas, y se oían gritos de temor fingido cuando los vampiros que trabajaban de camareros pasaban entre las mesas. Había un trasfondo de miedo, parecido al que se siente en las montañas rusas y en las películas de terror. Miedo sin riesgos.
Se apagaron las luces, y sonaron gritos altos y estridentes por todo el salón. Miedo real durante un instante. La voz de Jean-Claude surgió de la oscuridad.
– Bienvenidas al Placeres Prohibidos. Estamos a vuestro servicio. Estamos aquí para hacer realidad vuestras fantasías más perversas. -Su voz era como un suave susurro a altas horas de la noche. Hay que joderse; el tío era bueno-. ¿Te has preguntado alguna vez cómo sería sentir mi respiración en la piel? Mis labios en el cuello. El roce de unos dientes, su dureza… El dolor dulce e intenso del pinchazo de los colmillos. Tu corazón latiendo frenéticamente contra mi pecho. Tu sangre fluyendo por mis venas. Compartirte conmigo. Darme vida. Saber que sería incapaz de vivir sin ti, sin vosotras, sin ninguna de vosotras.
Puede que fuera por la intimidad de la penumbra; en cualquier caso, sentía como si me hablara a mí y sólo a mí. Yo era su elegida, su favorita. Pero no; no era así. En realidad, todas las mujeres sentían lo mismo. Todas éramos su elegida. Y puede que en ello hubiera más verdad que en ninguna otra cosa.
Nuestro primer caballero de esta noche comparte vuestra fantasía. Quería saber qué se siente con el más dulce de los besos, y se os adelantó para poder revelaros que es maravilloso. Dejó que el silencio llenara la oscuridad hasta que los latidos de mi corazón me sonaron demasiado fuertes-. Esta noche tenemos con nosotros a Phillip.
