
– ¿Sabe la cifra exacta?
– Yo se la digo -afirmó Harry-. Si no me cree puede escuchar las cintas cuando quiera.
– ¿Lo ha hecho alguna vez?
– ¿Estás de coña? Es demasiado vago.
– Bueno, McCormick tiene gente que controla todas tus apuestas y suma los totales.
– Venga ya, ¿se ocupan de todo eso?
– McCormick quiere saber si lo que ingresas y lo que le dices a Jumbo que ingresas coincide.
– Ese tipo está loco -dijo Harry-. ¿Qué me dices de lo que gano con mis corredores? Casi nada de eso está registrado. Hay jugadores que son amigos y me llaman a casa. ¿Qué me dices de la manera en que la gente procedente de otras partes del país, como Jersey, hace sus apuestas?, el lenguaje que usan. Un tipo llama y te dice, «Me gustan los Vikings y seis por cinco duros». Llama otro tipo, «Harry, los Saints menos siete treinta veces». El tipo pierde, ¿cuál es el beneficio, un diez por ciento limpio? Si se olvidan del beneficio nunca averiguarán la cantidad real. Guardo las cintas por si surgen dudas sobre quién le debe a quién, o por si cuando voy a cobrar el tipo dice que nunca hizo la apuesta. Ocurre pocas veces, porque si surge cualquier duda sobre lo que apuesta el jugador yo lo aclaro rápidamente. A veces llama un tipo y dice, «Harry, dame los Lions y los Niners veinte veces inversa. Bears diez centavos, Chargers diez centavos. Giants cinco veces, New England diez veces si los Rams van a diez». Esto ocurre dos veces al día los sábados y domingos cuando recibo apuestas directas, múltiples, y todas las variantes, tenemos la NBA en marcha, escucha, incluso acepto algo de hockey. ¿Me estás diciendo que los tipos del FBI conseguirán sacar algo en limpio de todo esto?
– Harry -dijo Torres-, te escuchamos hablar con Jumbo, decirle los totales de la semana, cuánto habías reunido. En esa ocasión, Jumbo te preguntó sobre aquel tipo, ese negrazo vestido de domingo con cadenas de oro; aquél que se le acercó en el bar de Calder mientras Jumbo se tomaba una copa entre carreras, y que le dijo-: «Tío, la semana pasada me hiciste polvo.» Dice haber soltado diez mil y pagado otros mil por el Vig. Escuchamos a Jumbo preguntarte quién era el tipo. ¿Lo recuerdas?
