Escuchó a su padre bajar la escalera y dejar las maletas en el vestíbulo. Estaba muy emocionada para comer, pero se levantó del sofá y, después de esperar unos segundos hasta recuperar el equilibrio, se encaminó, cojeando, hacía donde estaba él.

– Esta noche te voy a preparar una cena especial, pues a partir de mañana tendrás que comer esos alimentos tan horribles que tú mismo te preparas.

Durante toda la comida charló de buen humor, pensando que en un par de meses más podría cargar sus propias maletas.

– Te compensaré por todo esto, papá -le dijo de repente, emocionada, haciendo que él alzara con rapidez la vista del soufflé de chocolate que le había preparado, pues sabía que era su postre favorito.

– ¿Compensarme de qué?

– De todo el tiempo y el dinero que me has dedicado -le dijo llena de gratitud-. Sé… sé que no ha sido fácil y que… te has quedado sin un centavo para conseguirme los mejores especialistas. Me imagino que te debe haber costado trabajo encontrar a alguien dispuesto a intentarlo de nuevo.

– Tonterías. De todas formas, tenías que desarrollarte por completo antes de que se pudiera hacer otro intento. Además, el año pasado compramos un coche nuevo, ¿no es cierto?

– Uno de uso -le contestó, a punto de llorar al recordar que el automóvil que habían destrozado en el accidente era de último modelo-. Podías haber utilizado el dinero del seguro para comprar uno nuevo.

– Pero ya teníamos un coche -le recordó él-. De todas formas, el dinero de esa póliza te pertenece. Ya te lo expliqué, cuando inesperadamente me avisaron que la póliza había vencido.

Devon recordó en silencio lo que había sucedido unos seis meses antes. En aquella fecha se encontraba muy deprimida, y al cumplir los veintiún años se negó a que le hicieran fiesta alguna. ¿A quién invitaría? No tenía amistades.

Sí, había sido una época en especial dura para ella, hasta que, de repente un día, unas tres semanas después de cumplir los veintiún años, su padre había llegado con dos noticias en realidad increíbles. La primera era que llevaba tiempo averiguando las posibilidades de hacerle una tercera operación y le había hablado de un médico en Suecia que había realizado operaciones similares antes todas con magníficos resultados.



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