
—Tiene usted suerte. Es de tipo medio.
Manx se quedó mirando el cuello arrugado y sucio del hombre sentado.
—¿Y eso qué significa?
—Significa que ha estado vaciando la vejiga y las tripas cuando lo necesita, y tal vez come algo de vez en cuando, así que no debería necesitar cirugía o cuidados de emergencia. Pero no se habrá molestado con mucho más.
—Ya veo. —Leo Manx examinó al hombre con más disgusto que curiosidad, sabiendo que dentro de un par de minutos más tendría que tocar esa piel moteada y grasienta—. Creía que las máquinas de sueño eran ilegales.
—Sí. También lo es defraudar a Hacienda. Muy bien, Doc, avíseme cuando esté preparado. Cuando yo apague esto, tal vez se ponga desagradable. Violento. Perderá todo ese bonito refuerzo de sus sueños. Tengo preparada una dosis.
—¿No quiere comprobar que tenemos al hombre adecuado antes de empezar? Quiero decir, he visto fotos de Behrooz Wolf, y esto… es… bueno…
El hombre de seguridad volvió a sonreír.
—¿No está a la altura de sus expectativas? No olvide que Wolf tiene setenta y tres años. Probablemente usted habrá visto sólo fotos de cuando está en un programa acondicionador. Comprobaremos la identidad cromosómica si quiere, pero le aseguro que se trata de él. No es la primera vez, ¿sabe? Hizo esto mismo otras tres veces más, antes de que lo expulsaran como jefe de la Oficina de Control de Formas. Siempre viene aquí, y siempre acaba con este aspecto. Nunca se había hundido tanto antes. Cuando aún tenía su puesto oficial, veníamos y lo rescatábamos antes. No podemos dejar que un burócrata gubernamental muera estando de servicio.
