Otros compañeros intentaban no hablar directamente del tema, pero le hablaban de una u otra manera. Fergus no podía soportarlo, de modo que no había otra salida.

– Descansa un poco -le había dicho su padre.

Jack Reynard era el jefe de cardiología del hospital. Y tras la muerte de Molly le costaba mirar a Fergus a la cara.

– Vete a la playa un par de meses.

La idea de irse a la playa sin Molly le resultaba insoportable, pero también lo era quedarse donde estaba. De modo que había decidido ir a Cradle Lake.

Ahora, oyendo la sirena de la ambulancia, se preguntó si estaba preparado para la vida de un médico rural. Pero afortunadamente tenía ayuda: Ginny. Fuera cual fuera su historia.

Sí, podía hacerlo, se dijo. Mientras hubiese otro médico para echarle una mano.


¿Por qué le había dicho que era médico?

Pero no era momento para recriminaciones, decidió Ginny. Había trabajo que hacer y había que hacerlo rápido.

De modo que ajustó la vía y comprobó que Oscar estaba más o menos cómodo. Hacían falta dos personas para meterlo en la cama y no había dos personas allí. Podía no haber una siquiera si en la ambulancia llevaban una auténtica emergencia.

Fergus podría necesitarla, pero no quería dejar solo a Óscar. El hombre estaba borracho y podría caerse de la camilla…

– Vamos, Viental, piensa -murmuró.

Enseguida tomó una almohada para incorporarlo, a pesar de las protestas de Óscar. De ese modo, si vomitaba no se ahogaría en su propio vómito.

Tenía que hacer algo para evitar que se cayera…

Decidida, empujó la camilla hasta apoyarla contra la pared y luego colocó la cama a su lado, levantando la barra de seguridad. Si se caía, caería sobre la cama.

Alguien debería estar pendiente de Óscar, pero si Fergus necesitaba ayuda…



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