Al salir de la nave, sin embargo, se cruzó con Luet, que la saludó jovialmente, con la dulzura y el cariño de costumbre. Hushidh quiso abofetearla. ¡No me mientas! No parezcas tan normal cuando sé que te has aislado de mí en tu corazón. Si puedes llevar ese cariño como una máscara, nunca más podré disfrutarlo.

—¿Qué pasa? —preguntó Luet.

—¿Qué podría pasar? —preguntó Hushidh.

—No puedes ocultar tus sentimientos —dijo Luet—. Al menos ante mí. Estás enfadada conmigo y no sé por qué.

—No hablemos de esto ahora —repuso Hushidh.

—¿Cuándo, entonces? ¿Qué he hecho?

—Eso es exactamente lo que quisiera saber. ¿Qué has hecho? ¿O qué piensas hacer?

Eso era. El pestañeo de Luet, su vacilación, como si no supiera cómo reaccionar… Hushidh supo que Luet pensaba hacer algo. Sí, tramaba algo que le exigía distanciarse emocionalmente de todos los demás miembros de la comunidad.

—Nada —dijo Luet—. No soy distinta de los demás, Hushidh. Crío a mis hijos y trabajo en los preparativos para el viaje.

—No sé qué estás tramando, Lutya, pero no lo hagas. No vale la pena.

—Ni siquiera sabes de qué estás hablando.

—Es verdad, pero tú sí. Y te digo que no vale la pena que te aísles del resto de nosotros. No vale la pena que te aísles de mí.

Luet parecía desconcertada, y esto al menos no era fingido. A no ser que todo lo demás fuera fingido y siempre lo hubiera sido. Hushidh no se atrevía a creer semejante cosa.

—Shuya —dijo Luet—, ¿has visto eso? ¿Es verdad? No lo sabía, pero tal vez sea cieno, tal vez ya me he separado de… Oh, Shuya. —Luet rodeó a Hushidh con los brazos.

Con renuencia, y preguntándose el porqué de tal renuencia, Hushidh la abrazó a su vez.

—No lo haré —dijo Luet—, no haré nada que me aislé de ti. No puedo creer… ¿No puedes hacer algo al respecto?



10 из 324