– Una cosa asombrosa.

– Supongo que es inútil decirle que un policía no necesita botas tan caras que probablemente hayan sido cosidas a mano por alguna pequeña monja italiana, cuando esté trabajando contra reloj en el campo escarbando o golpeando puertas.

– Ellas tienen sus propias ideas. -Le deslizó la mano a través de su pelo, tirando lo suficiente para pegar la cara de ella a la de él. -Y te adoran.

Hizo que su estómago cayera escuchándolo decir eso, viendo su rostro cuando lo hacía. Ella a menudo pensaba porque no se ahogaba en esos ojos, en todo ese salvaje y perverso azul.

– Eres tan malditamente hermoso. -No había pensado decirlo en voz alta, por lo que casi saltó ante el sonido de su propia voz. Y observó el destello de su sonrisa, rápida como un disparo cruzar por el rostro que parecía una pintura o un grabado en piedra, con sus huesos fuertes y su seductora boca de poeta.

Joven Dios irlandés, supuso que podría ser el título. No habían sido los dioses seductores, implacables y protegidos por su propio poder?

– Tengo que irme. -Ella se paró con rapidez, él también se puso de pie por lo que sus cuerpos chocaron. -Roarke.

– Sí, es volver a la realidad para ambos. Pero… -Su manos bajaron por los costados de ella, en un movimiento largo y posesivo que la hizo recordar, demasiado claramente, justo lo que aquellos rápidos y hábiles dedos eran capaces de hacerle a su cuerpo. -Creo que podemos tomarnos un momento para me des un beso de despedida.

– Quieres que te de un beso de despedida?

– Lo quiero, sí. -Había un toque de diversión y de irlandés en el tono que hizo que ella sacudiera la cabeza.

– Seguro. -En un movimiento tan rápido como su sonrisa, tomó puñados del negro cabello que casi caía hasta los hombros, tironeando, y luego estampó su boca contra la de él.

Sintió que el corazón de él saltaba como lo hacía el suyo. Un golpe de calor, de reconocimiento, de unidad. Y ante el sonido de placer que él emitió, ella se volcó entera en el beso, llevándolos a ambos rápido y profundo con una pequeña guerra de lenguas, un rápido pellizco de dientes.



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