
– No está aquí de vacaciones. Está aquí para trabajar.
– Oh, desde luego -Flora puso el asiento recto y tomó su bloc de notas.
Matt apenas le dio tiempo a abrirlo antes de empezar a hablar. Dictó notas, ideas, cartas e informes a velocidad de vértigo, sin hacer una pausa para dar las gracias cuando la azafata sirvió los cafés. Flora no pudo ni dar un sorbo al suyo. Su bolígrafo volaba sobre el cuaderno mientras el café se enfriaba a su lado.
Por suerte, Davenport tuvo que contestar al teléfono antes de que Flora estuviera completamente perdida y la pausa le permitió beber café y respirar un momento. Cuando el hombre colgó, preguntó:
– ¿No podría explicarme lo que vamos a hacer hoy? Sería mucho más fácil para mí.
Matt frunció el ceño.
– ¿No te explicaron nada cuando te llamaron para la prueba?
– No mucho. Paige me dijo que era un negocio europeo y los de la empresa sólo me dijeron que estuviera en el aeropuerto para volar a París.
– ¿Cómo vas a traducir lo que digo si no sabes de qué vamos a hablar? -preguntó Matt con exasperación-. Tendrías que haberlo dicho antes.
– No tuve oportunidad -replicó Flora-. Por eso lo digo ahora.
– Oh, muy bien -parecía irritado-. Supongo que conoces la empresa.
– Es electrónica -dijo Flora que no sabía nada más de Elexx.
Pero Matt siguió explicando, sin detenerse a comprobar lo poco que entendía Flora de electrónica.
– Elexx es una de las compañías americanas líderes en el sector, y buscamos una expansión mundial. Hay un mercado importante en Europa y pretendo que Elexx entre con buen pie. Es un proyecto tan importante que lo llevo yo personalmente. Por eso me he instalado en Londres para seguir las negociaciones. Aquí intervienes tú.
– ¿Oh?
– De momento estamos buscando una fusión en Francia -le explicó con severidad-. Entiendo francés, pero no lo hablo y necesito que alguien tome notas y me sirva de intérprete. ¿Puedes hacerlo?
