La mirada de los ojos verdes había sido tan peculiar que Flora no pudo evitar llevarse los dedos a los labios. ¿Se habría quedado dormida con la boca abierta? ¿Por qué la miraba Matt de esa manera?

– Creo que he debido quedarme dormida -dijo al fin-. Ha sido un día muy largo.

– Tienes que acostumbrarte a estos horarios si quieres trabajar para mí -dijo Matt con tono brusco.

El rostro de Flora se iluminó al oírlo:

– ¿Quiere decir que tengo el trabajo?

Matt estaba enfadado consigo mismo por sus dudas sobre la joven. Le distraía sin duda, pero había trabajado duro y no se había quejado ni una sola vez. Tampoco tenía mucha elección…

– Si lo deseas, creo que puede funcionar. Y puedes tutearme -dijo al fin.

La sonrisa de Flora era mareante.

– No te arrepentirás -prometió.

Pero Matt ya empezaba a arrepentirse.

Capítulo 2

Matt se esforzó en dejar de mirar el rostro de Flora y contemplar el paisaje, pero era como si su sonrisa siguiera grabada en su mente.

– ¿Cómo conociste a Paige? -preguntó de pronto. Paige llevaba años con él y era una secretaria perfecta, pero era tan discreta que apenas sabía nada de ella. Cuando intentaba conjurar su imagen surgía ante sus ojos el rostro de Flora, con su sonrisa luminosa-. No os parecéis.

– No -asintió Flora. Se desabrochó el cinturón y dobló sus piernas como una niña pequeña-. Paige es increíblemente paciente y tranquila, pero eso ya lo sabes -hacía falta paciencia para estar cuatro años con Davenport, pensó para sí.

Sin embargo, Matt captó su insinuación.

– Ya lo sé -repitió con ironía.

– Y tiene una organización impresionante -siguió Flora-. Todas deseábamos poder odiarla por ser tan perfecta, pero es imposible, es demasiado encantadora.



14 из 126