
– ¡Mira, Darren, qué hermosas! ¡Las primeras dalias! No creía que llegaran a florecer. No, no las cojas. Están muy bonitas aquí.
El niño se había agachado y tendía ya la mano hacia las flores, pero al hablar ella se enderezó y se metió la sucia mano en el bolsillo.
– ¿No las quiere para la Virgen?
– Para Nuestra Señora tenemos ya las rosas de tu tío.
¡Si al menos fueran de su tío! Pensó que debía preguntárselo. No podía seguir con aquello, ofreciendo a Nuestra Señora flores robadas, si es que eran robadas. Pero ¿y si no lo eran y ella le acusaba injustamente? En ese caso, destruiría todo lo que había entre ellos dos. Y ahora no podía perderlo. Por otra parte, eso podría meterle en la cabeza la idea del robo. Surgieron en su mente aquellas frases recordadas a medias: corrupción de la inocencia, ocasión de pecado. Decidió que le convendría pensar profundamente al respecto. Pero ahora no, todavía no.
Buscó en su bolso su llavero de madera, y trató de introducir la llave en la cerradura. Sin embargo, no pudo conseguirlo. Perpleja, pero todavía tranquila, hizo girar el pomo y la pesada puerta de hierro se abrió. Ya estaba abierta, pues había una llave en la cerradura por el otro lado. El pasillo estaba silencioso y a oscuras, y la puerta de roble que conducía a la sacristía pequeña, a la izquierda, estaba bien cerrada. Por consiguiente, el padre Barnes debía de encontrarse allí. Sin embargo, era extraño que hubiera llegado antes que ella. ¿Y por qué no había dejado encendida la luz del pasillo? Cuando su mano enguantada encontró el interruptor, Darren se escabulló junto a ella, en dirección a la reja de hierro forjado que separaba el pasillo de la nave de la iglesia. Le gustaba encender un cirio cuando llegaba, pasando sus delgados brazos a través de la reja para llegar al candelabro y a la caja de las limosnas. Al iniciar su camino, ella le había entregado, como de costumbre, una moneda de diez peniques, y ahora oyó un leve tintineo mientras el niño metía su vela en el soporte y buscaba las cerillas sujetas por una cadenilla al brazo metálico.
