
– Que su hermano irá a la cárcel.
– Tim necesita ayuda psicológica, no ir a la cárcel. ¿La empresa no tiene un seguro médico? Podrían enviarlo a una clínica de rehabilitación o algo así.
– Podríamos haberlo hecho… antes de que se llevase el dinero. Lo siento, pero si no puede devolverlo tendré que llamar a la policía. Doscientos cincuenta mil dólares es mucho dinero, señorita McCoy.
– Annie -dijo ella, sin pensar. Doscientos cincuenta mil dólares era más dinero del que aquel hombre podía imaginar-. ¿Y no podría devolvérselo poco a poco?
– No -Duncan Patrick miró alrededor de nuevo-. Pero si está dispuesta a hipotecar la casa para ayudarlo, tal vez podría retirar los cargos.
Hipotecar la…
– ¿Y marcharme de aquí? Esto es todo lo que tengo en el mundo. No puedo hacerlo.
– ¿Ni siquiera por su hermano? No perdería la casa si pagase la hipoteca todos los meses. ¿O también usted tiene un problema con el juego?
El desprecio que había en su tono era realmente irritante, pensó Annie, mirando el traje de chaqueta italiano y el reloj de oro que seguramente costaría más de lo que ella ganaba en tres meses. Y estaba segura de que si se asomaba al porche, en la puerta vería un lujoso deportivo. Con buenas ruedas.
Era increíble. Estaba agotada, hambrienta y aquello era lo último que necesitaba.
Tomando la factura de la luz de la cajita, Annie movió el papel delante de su cara.
– ¿Usted sabe lo que es esto?
– No.
– Es una factura, una que no he podido pagar a tiempo. ¿Y sabe por qué?
– Señorita McCoy…
– Responda a mi pregunta. ¿Sabe usted por qué no he podido pagarla a tiempo?
Él parecía más divertido que asustado y eso la enfadó aún más.
– No. ¿Por qué?
– Porque ahora mismo tengo que ayudar a mis dos primas, que están en la universidad y sólo han conseguido la mitad de una beca. Su madre es peluquera y tiene muchos problemas… ¿usted ha visto cómo comen las chicas de dieciocho años? No sé dónde meten todo lo que comen con lo flacas que están, pero le aseguro que comen muchísimo -Annie hizo un gesto con la mano-. Venga aquí un momento.
