Por el contrario, su víctima estaba completamente desnuda, su piel morena brillaba con un intenso rojo oscuro por los efectos del látigo… No, esto se llamaba flogger, ¿verdad? Las múltiples tiras acariciaban su espalda tan uniformemente que Rona podía nivelar su respiración al ritmo. Hipnotizada, se acercó, abriéndose camino a través de las mesas y sillas esparcidas alrededor del escenario, y eligió una mesa cerca de la parte delantera.

Azotaina. La palabra sonaba brutal, pero esto… esto era casi hermoso. El hombre abrió el flogger formando un ocho, golpeando un lado de la mujer, luego el otro. Rona se inclinó hacia delante, ubicando los codos sobre la mesa. Él nunca golpeaba sobre la columna vertebral o los costados de la morena, obviamente evitando sus riñones con una habilidad terriblemente impresionante.

Redujo la velocidad y se detuvo un momento antes de rozar los hilos sobre la espalda y las piernas de la mujer. La mujer estaba de frente a la audiencia, y Rona le podía ver la cara enrojecida y los ojos vidriosos. Ella estaba jadeando por el dolor o… el trasero de la víctima estaba inclinado hacia afuera, zarandeándose de una manera que implicaba excitación, no dolor.

Excitación.

Una sonrisa brilló sobre el rostro bronceado del hombre. Acariciaba la parte interna de los muslos de la mujer con las hebras de cuero, arriba y abajo, cada vez acercándose más a la V entre sus piernas. Ella gimió y se contoneó.

Rona inhaló lentamente, tratando de amortiguar la excitación crepitando por sus venas.

El hombre comenzó la flagelación de nuevo, por la parte baja de la espalda de la mujer, el trasero y los muslos. Repentinamente, alteró el patrón y golpeó despacio las tiras entre sus piernas, directamente sobre su coño. La mujer se quedó sin aliento.



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