Oh, por supuesto que es peligroso… él tiene un flogger, y sabe cómo usarlo.

Toda su minúscula experiencia con el BDSM venía de la lectura de novelas eróticas.

Siempre había querido intentar algunas cosas, pero Mark se había reído de ella y se negó a hacer cualquier cosa para animar su vida sexual. No es que incluso hubieran tenido una vida sexual en los últimos años.

Sus horizontes se habían ampliado definitivamente desde el divorcio, pero no lo suficiente para que ella salte dentro de las cosas seriamente retorcidas. Ella había planeado simplemente mirar y anotar algunas ideas para agregar a su lista de fantasías, pero ciertamente no hacerle un pase a un muy, muy experimentado practicante de BDSM.

No importa cómo de magnífico luciera.

No babees. Ella intentó inclinarse hacia atrás casualmente, pero encorvada en un corsé era imposible. Frustrada, volvió su mirada hacia el otro escenario, donde una mujer vestida como una maestra de escuela envolvía cuerdas alrededor de un hombre joven que vestía únicamente pantalones. Rona consiguió mantener su atención allí por, oh, un buen minuto, antes de regresar al hombre.

Ella frunció el ceño. Él estaba tratando de conseguir abrochar un gemelo en su camisa y fallaba miserablemente. Por alguna razón, los dedos de su mano izquierda no se doblaban. Su gruñido frustrado cambió la imagen en su mente de un pedazo-de-hombre a alguien que la necesitaba.

Ella se acercó, le quitó la mano a un lado, y rápidamente enlazó de gemelo de plata.

– Listo. -Con una sonrisa, le dio unas palmaditas en el brazo para reconfortarlo. -Ahora.

Ella miró hacia sus intensos y poderosos ojos, y cada célula de su cuerpo se disolvió. Él la inmovilizó con esos ojos oscuros, estudiándola como si pudiera ver a través de su alma.



7 из 92