Esa ley impediría operar en Illinois a las compañías de seguros que hubieran desatendido alguna reclamación de indemnización por muerte o pérdida de bienes de alguna víctima del Holocausto. También incluía algunas cláusulas relativas a los bancos y a las empresas que se habían beneficiado durante la Segunda Guerra Mundial de mano de obra forzada. Posner había logrado darle al asunto la suficiente publicidad como para que se estuviese debatiendo en un comité.

El otro grupo que estaba ante el Pléyades, formado principalmente por negros, llevaba pancartas con un gran trazo rojo tachando el lema Aprobación de la IHARA y proclamaba NINGÚN CONVENIO CON NEGREROS. JUSTICIA ECONÓMICA PARA TODOS. El dirigente de aquel grupo también era fácilmente reconocible: era el concejal Louis «Bull» Durham, quien había pasado mucho tiempo buscando una causa que le convirtiera en un candidato de peso a la alcaldía. Aunque a mí el hecho de oponerse a la IHARA no me parecía un caso que tuviera suficiente relevancia para toda la ciudad.

Igual que Posner tenía a sus macabeos, también Durham tenía sus militantes. Había creado unos grupos a los que llamaba Organización Juvenil Ocupacional -primero en su distrito y, luego, por toda la ciudad- para sacar a los jóvenes de la calle y meterlos en programas de formación profesional, pero algunos grupos de los OJO, como se los denominaba, tenían un lado oscuro. En la calle se rumoreaba que extorsionaban a los propietarios de las tiendas y que propinaban palizas a los que no contribuían a financiar las campañas políticas del concejal. El propio Durham, cuando aparecía en público, iba siempre rodeado de un grupo de guardaespaldas de los OJO, vestidos con chaquetas azul marino. Si los macabeos y los OJO iban a enfrentarse unos contra otros, me alegraba ser una simple detective privada que intentaba abrirse paso entre el tráfico en vez de uno de los policías que estaban tratando de mantenerlos alejados.



14 из 519