
– No sé cómo puedes beber eso -dijo Adam, haciendo una mueca por el olor. -Funciona, pero prefiero la resaca a beberme esa porquería.
– Es estupenda. Funciona. Quizá deberíais ponérmela por vena, si vamos a seguir bebiendo así. Siempre se me olvida lo mal que sienta. ¿Nos admitirían ya en Alcohólicos Anónimos? -dijo Gray mientras se tomaba la Unterberg de un trago, después el café y a continuación atacaba un plato de huevos.
– Eso suele pasar la segunda semana, no la primera -replicó Charlie, contento.
Le encantaba estar con sus amigos, A pesar de los excesos iniciales, solían sumirse en una rutina más tranquila tras los primeros días. No era tan terrible como lo pintaban Adam y Gray, si bien todos habían bebido y se habían divertido mucho la noche anterior, bailando con desconocidas, observando a la gente y disfrutando de la mutua compañía. Charlie siempre estaba deseando pasar aquel mes con ellos. Era el punto culminante del año, y también para sus amigos. Vivían desde meses antes expectantes, y disfrutaban de los recuerdos durante los meses siguientes. Era toda una década de viajes como aquellos, y se reían con las anécdotas de las locuras que hacían siempre que se veían.
