
Mi madre debía de tener cuarenta y cinco años en aquel otoño. Si me hubieran pedido que escogiera una palabra que la definiera, hubiera dicho «sólida». Rara vez se enfadaba y la única vez en mi vida que la vi llorar fue la noche en que la policía vino a casa (cuando todavía estábamos en Sacramento) para decirle que mi padre había, muerto en la 80 cerca de Vacaville, cuando volvía a casa en coche de regreso de un viaje de negocios. Creo que tenía mucho cuidado de dejarme ver sólo ese aspecto de ella. Pero tenía otros aspectos. Había un retrato en una estantería en la sala de estar, tomado años antes de que yo naciera, de una mujer tan esbelta, hermosa e intrépida que me sobresalté cuando me contó que era una foto suya.
Claramente, no le gustaba lo que oía en la tele. Una estación local estaba realizando un noticiario a tiempo completo, repitiendo historias emitidas por emisoras de onda corta y por radioaficionados, además de confusos llamamientos a la calma emitidos por el gobierno federal.
—Tyler —me dijo, haciéndome una seña para que me sentara—, es difícil de explicar. La noche pasada ocurrió algo…
—Lo sé —dije—. Lo oí antes de irme a la cama.
—¿Lo sabías? ¿Y no me despertaste?
—No estaba seguro…
Pero su enfado desapareció tan rápidamente como había o parecido.
—No —dijo—, está bien, Ty. Supongo que no me perdí nada al seguir durmiendo. Es gracioso… me siento como si siguiera durmiendo.
—Sólo se trata de las estrellas —dije como un idiota.
—Las estrellas y la luna —me corrigió—. ¿No oíste lo de la luna? Por todo el mundo, nadie puede ver las estrellas ni la luna.
La luna era una pista, por supuesto.
Me quedé un rato sentado con mi madre, y luego la dejé con la mirada fija en la tele («De vuelta antes de que oscurezca», dijo, y lo decía en serio) y me llegué hasta la Gran Casa. Toqué a la puerta de atrás, la puerta que usaban el cocinero y la criada, aunque los Lawton tenían cuidado de no llamarla nunca la «entrada del servicio». También era la puerta por la que entraba mi madre los días laborables para realizar sus tareas en la casa de los Lawton.
