– No lo sé… -susurró Taryn con una sonrisa-. ¿De qué se trata? ¿Dónde?

– Es un caballero anciano y encantador que vive entre Herefordshire y Gales.

– ¿Estás segura de que es un caballero, anciano y encantador?

– Sí. ¿Acaso iba a mandarte a algún sitio que no estuviera bien? Acabo de hablar con la señora Ellington, quien se ocupa ahora de la casa. Al parecer, nos ha recomendado la amiga de una amiga, ¿no te parece maravilloso? Ha estado diez años trabajando para el señor Osgood Compton y lo ha descrito como un hombre adorable, octogenario y un auténtico caballero.

Taryn tuvo que reconocer que la idea empezaba a gustarle.

– ¿La señora Ellington se va de vacaciones?

– Tiene una hija enferma y quiere pasar algún tiempo con ella. A lo mejor no tienes que pasar las dos semanas allí.

– ¿Puedo pensarlo?

– Necesita a alguien inmediatamente.

Taryn tampoco tenía mucho que pensar. Sólo tenía que cancelar una cita con unas amigas el viernes. Además, pasar dos semanas lejos de su madrastra sería el paraíso.

– Dame la dirección -aceptó Taryn.

– ¡Fantástico! -exclamó Hilary-. ¿Cuándo irás?

– Mañana.


Taryn fue al pueblo de Knights Bromley a la mañana siguiente. Como había supuesto, a su madrastra no le hizo ninguna gracia la idea de tener que ocuparse ella de las tareas domésticas, pero le había dado su palabra a su tía e iba a mantenerla. La señora Ellington estaba esperándola en el antiguo caserón para explicarle algunas notas que había apuntado y para presentarle a su jefe.

Osgood Compton era, efectivamente, un auténtico caballero y Taryn se sintió como en su casa a las pocas horas de que la señora Ellington se fuera.

Transcurrida media semana, estaba tan cómoda como si lo hubiera conocido de toda la vida. Osgood Compton era un caballero de ochenta y dos años animado y perspicaz y le pedía a Taryn frecuentemente que lo acompañara a pasear. Durante sus caminatas charlaban de todo tipo de cosas. Él había sido un ingeniero de cierto prestigio antes de jubilarse y estaba encantado de que ella conociera muchas cosas del que había sido su campo de trabajo. Taryn le había tomado cariño en muy poco tiempo y supo que lo recordaría con agrado cuando hubieran pasado las dos semanas.



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