
– ¿Eres ingeniera? -le preguntó Jake Nash como si le interesara.
Esa vez, ella no pudo evitar encontrarse con sus ojos grises.
– Secretaria de dirección -contestó lacónicamente.
Taryn estaba cruzando el jardín para volver a la casa cuando oyó al señor Compton.
– Taryn era secretaria de dirección en Mellor Engineering. Naturalmente, los conocerás.
Eso le explicaría a Jake por qué estaba en el edificio aquel día, pero no le explicaría por qué había sido tan cortante en el ascensor. No le importó que creyera que la habían despedido; no pensaba explicarle que había sido ella la que se había ido.
En ese momento, mientras bebía una taza de té, se dio cuenta de que se sentía bastante fuera de lugar, bastante… No supo cómo expresarlo. No le gustaba ese hombre. La vida con el señor Compton había sido muy tranquila. Ese hombre, Jake Nash, había irrumpido allí y había alterado esa tranquilidad.
Taryn se fue a su cuarto cuando vio por la ventana que los dos hombres iban hacia la cocina. Jake llevaba la bandeja. Él era el visitante del señor Compton y no había ninguna necesidad de que el ama de llaves estuviera allí para despedirlo.
Esperó unos minutos después de ver el coche alejarse por el camino y volvió a la cocina. Estaba cortando unas patatas cuando Osgood Compton apareció.
– Ya se ha ido Jake -le comunicó innecesariamente.
– Le habrá gustado verlo.
No había ninguna necesidad de que el buen hombre supiera el verdadero motivo de aquella visita ni lo poco que le gustaba a ella ese hombre.
– Mucho. Sobre todo, cuando siempre está tan ocupado -confirmó el señor Compton.
– Dijo algo de que tenía cosas que hacer por aquí.
– Jake siempre tiene que hacer cosas por algún sitio -corroboró él con tono de orgullo-. Dirige la Nash Corporation. Supongo que la conocerás.
