
– Quería estirar un poco las piernas -replicó Jake con desenfado-. He venido andando desde la carretera.
Taryn también se levantó y puso agua a calentar porque sabía que su actual jefe temporal querría un té. Él le sonrió y se fue con su sobrino nieto al jardín. Taryn se quedó asombrada de pensar que podría tener dos jefes temporales de la misma familia. Sin embargo, ¿quería trabajar para Jake Nash?
Era una pregunta que la abrumó durante los días siguientes e incluso después de que pasara el fin de semana seguía sin estar segura. Él no le caía bien, pero ¿era necesario que le cayera bien? Había amado a su jefe anterior y por eso había tenido que dejar ese trabajo. Si fuera a trabajar para Jake Nash, no pasaría lo mismo. Sería una relación estrictamente laboral. Efectivamente, en esencia, él no tenía que caerle bien.
El lunes llamó la señora Ellington y dijo que volvería el jueves por la mañana. Taryn reconoció que, por muy encantador que fuera el señor Compton, ya estaba cansada de hacer tareas domésticas. Quería un trabajo que la llevara a lo más alto como secretaria de dirección. Lo más alto era Jake Nash, aunque fuera temporalmente y trabajando en equipo con su indispensable secretaria actual. Él le había dejado que lo pensara, pero, el martes, cuando tuvo en cuenta la experiencia que ganaría, supo que quería el trabajo.
Él sólo querría que la persona que ocupara ese puesto fuera eficiente y llevara bien la oficina; alguien que trabajara mucho y que no saliera corriendo en cuanto dieran las cinco. Ella podía hacerlo y nunca había estado pendiente del reloj.
Sin embargo, antes de poder demostrarlo tenía que salvar algunos obstáculos. Como Kate Lambert no quería que se supiera su estado, entendía que él no lo hubiera dejado en manos de recursos humanos, pero ¿por qué no había buscado a alguien dentro de la empresa? No le dio muchas vueltas. La ayudante de Kate tenía que tener experiencia como secretaria de dirección y las secretarias de dirección de la empresa ya tendrían un puesto asignado. Además, si bien era posible que les gustara trabajar para el mandamás de la empresa, quizá no les hiciera tanta gracia tener que dejar el puesto cuando Kate decidiera volver.
