
– Lo siento muchísimo, Taryn -como si no pudiera evitarlo le acarició la mejilla-. No llores, por favor, no llores.
La firmeza de Taryn se evaporó ante el tono de arrepentimiento sincero y la caricia de sus dedos.
– No pensaba llorar por ti -replicó con una sonrisa vacilante.
Entonces, cuando lo miró, algo cambió en la expresión de Jake y se inclinó para besarla en los labios con delicadeza. Se quedó inmóvil y atónita. Hasta que Jake se apartó bruscamente, como si se hubiera dado cuenta de lo que estaba haciendo.
– ¡No debería haberlo hecho! -exclamó él-. Maldita sea…
Taryn entendió lo que decía. Aunque el beso le había encantado, era su jefe y acababa de infringir la primera norma de las relaciones entre jefe y empleado.
– Te perdonaré por esta vez -lo tranquilizó ella despreocupadamente-. ¿Ves adonde te lleva el remordimiento?
– Será mejor que te vayas, Taryn -le propuso él con media sonrisa-. Tienes algo que…
Taryn agarró el bolso y se fue casi sin darle las buenas noches. El beso había sido como una descarga eléctrica y le había levantado todo un remolino de sensaciones. Y, desde luego, le había parecido mucho más demoledor que el beso de su anterior jefe.
Capítulo 4
Taryn tardó casi todo el fin de semana en asimilar el inesperado beso. Había sido un leve contacto de los labios, pero se le había grabado muy profundamente.
Llegó a su casa echa un lío y se alegró de tener la cocina para ella sola y poder analizar el disparatado efecto de su jefe en ella. La alteraba. La relación laboral con Brian había ido como la seda hasta el último día, sin agitaciones. Con Jake, las agitaciones podían ser como repentinos maremotos emocionales. Cuando había estado tan indignada con él que no había querido dirigirle la palabra, Jake había mostrado ese lado sensible y maravilloso que tenía oculto. Ella se había puesto a lloriquear y él la había besado. Para ser sincera, no sabía qué tenía de malo. Aunque sí sabía que no podía sacar ninguna conclusión. Kate le había advertido que él no se enredaría en ese tipo de asuntos con nadie del trabajo.
