
– No te preocupes por nada. Preocúpate sólo de ponerte bien. Lo tengo todo bajo control.
A la hora de comer se tomó el consabido sándwich y siguió trabajando sin parar. A las seis y veinticinco, comprobó con orgullo que había terminado todo el trabajo. Como no quería hacer esperar a su primo, fue a arreglarse. Había pensado hacerlo en el cuarto de baño del personal, pero, apremiada por el poco tiempo que tenía, se fijó en la ducha de Jake. Primero rechazó la idea, pero luego pensó que ese día había trabajado como una mula para él. Sabía que él tenía una reunión concertada para el lunes a las nueve y media. Podría llevarse la toalla, lavarla y volver a dejarla antes de que él volviera de la reunión. No le dio más vueltas y se metió en la ducha. Tenía que darse prisa porque Matt estaría esperándola. Salió como nueva, pero casi se le paró el corazón. Se quedó atónita, roja como un tomate y cubierta sólo por unas gotas de agua.
– ¿Qué…? No deberías…
Estaba tan aturdida que no podía comprender qué hacía Jake Nash allí. Él también parecía impresionado, pero sus ojos grises le recorrían todo el cuerpo desnudo.
– Si fuera tú, me pondría algo encima -le propuso delicadamente-. Además, vas a resfriarte si te quedas así.
Nunca se había sentido tan ardientemente abochornada, pero antes de poder reaccionar, Jake le acercó una toalla. Sin decir nada más, se fue de la habitación y la dejó sola.
¿Cómo iba a volver a mirar a la cara a Jake? En ese momento, le daba igual haber usado su ducha. Sólo le importaba que la había visto completamente desnuda. Taryn se secó y empezó a vestirse. Se maquilló levemente y se dejó el pelo suelto con la esperanza de que Jake hubiera tenido el detalle de marcharse. Aunque no había ningún motivo para que lo hubiera hecho.
Apremiada por estar sentada en la cena a las siete y media, salió del cuarto de baño con la ropa usada colgada en una percha. Entró en el despacho de Jake y lo vio sentado detrás de su mesa. No estaba trabajando. Se puso más colorada que el vestido rojo, sin tirantes y ceñido al busto que llevaba. Él se levantó.
