
Esa tarde, cuando volvían al hotel, Jake demostró que no se le escapaba nada.
– ¿Estabas haciendo planes para ver a Causio? -preguntó sin mucho apasionamiento.
– Lo he rechazado. No sabía si sería apropiado.
– ¿Porque estábamos hablando de contratos?
– Le dije que iba a tener trabajo.
– Si no me equivoco, te ha invitado a quedar después, quizá a una cena a última hora…
Él había suavizado el tono y ella le sonrió.
– No se te escapa nada, ¿verdad?
Una vez en el hotel, Jake se fue a su habitación y ella a la suya. Tenía que empezar a escribir en el ordenador las notas que había tomado, pero la cama era una tentación. Había trabajado muchísimo ese día. Se puso ropa cómoda y se tumbó con la intención de descansar cinco minutos. Le pareció que estaba bastante contenta con su primer trabajo en el extranjero. Recordó con orgullo que Jake la había presentado como una secretaria de dirección experimentada y la mejor ayudante de Kate. Se dio cuenta de que estaba sonriendo al acordarse de Jake. Aparte del pequeño roce porque no le había gustado la invitación de Franco, se habían llevado bien. Esperaba que él no siguiera prefiriendo que lo hubiera acompañado Kate. Cerró los ojos. Él…
Taryn se despertó una hora más tarde. Tenía mucho trabajo, pero también tenía mucho tiempo por delante. Se duchó y se lavó el pelo con calma. Entonces, decidió que no tenía sentido volver a vestirse y se puso la ropa interior y una bata.
Una hora más tarde estaba tecleando en el ordenador portátil cuando alguien llamó a la puerta y dio un respingo. Fue a abrir y se encontró con Jake. Se sintió pudorosa por lo que llevaba puesto, aunque él la había visto con menos.
– Hola -saludó ella con voz áspera.
– Taryn… -replicó él como si también lo hubiera pillado con la guardia baja-. Estás guapísima.
El corazón le dio un vuelco, pero supo al instante que él se había arrepentido de haber hecho un comentario tan poco profesional. Lo supo porque se apartó de la puerta y puso un gesto serio. Ella intentó pensar en algún comentario desenfadado para que él se diera cuenta de que no se lo había tomado mal.
