
Así pues, intentó olvidarse de tales preocupaciones y buscó refugio en el arte del dercad, el acto de meditación con el que innumerables generaciones de místicos irlandeses habían alcanzado el estado de sitcháin o paz, calmando los pensamientos extraños y los enfados de la mente. Ella practicaba regularmente este antiguo arte en momentos de tensión, a pesar de que algunos miembros de la fe, como Ultan, el arzobispo de Armagh, denunciaban su uso como una práctica pagana porque lo habían practicado los druidas. Incluso el mismo san Patricio, un britano que había hecho mucho por establecer la fe en los cinco reinos hacía dos siglos, había proscrito expresamente algunas de las artes meditativas de autoiluminación. Sin embargo, el dercad, aunque se censuraba, todavía no estaba prohibido. Era una manera de relajar y calmar el torbellino de pensamientos en una mente preocupada.
De esta manera Fidelma fue avanzando por entre la lluvia y el viento, con el continuo retumbar de los truenos y los destellos de los relámpagos, hasta aproximarse a la fortaleza de los reyes de Muman. Llegó a las afueras del lugar casi antes de darse cuenta.
Alrededor del crestón de roca caliza, bajo la sombra de la fortaleza, durante siglos había ido creciendo una gran población con mercado. El día se había oscurecido considerablemente, pues la tormenta seguía sin amainar. Fidelma llegó a la entrada de la ciudad y empezó a guiar a su caballo por entre las estrechas calles. Sentía el olor acre de los fuegos de turba y veía, aquí y allá, la tenue luz de numerosos faroles parpadeantes. De repente, surgiendo de entre las sombras oscuras, un guerrero alto, aguantando con una mano una linterna en lo alto y sosteniendo una lanza, sin hacer fuerza pero de forma profesional, le dio el alto en la entrada con la otra mano.
– ¿Quién sois y qué venís a hacer aquí a Cashel?
Sor Fidelma refrenó su caballo.
– Soy Fidelma de Kildare -contestó alzando la voz para que se le oyera entre el ruido de la tormenta. Luego decidió corregir sus palabras-. Soy Fidelma, hermana de Colgú.
