Hogar.

Un lugar para el triunfo y el dolor.

Pensando que a su mujer le gustaría tanto como a él, compró aquel enorme terreno repleto de árboles para Dominique. Desde el momento en que ella vio aquellos árboles tan rudos y las vigas, odió todo lo que tuvo que ver con su nuevo hogar. Sus ojos evaluaron los ángulos del techo, las paredes de cedro, el suelo tableado, y el techo inclinado. Tocó la barandilla esculpida a mano de la escalera. Tenía figuras de criaturas del noroeste decoradas artesanalmente. Los orificios nasales le llameaban como si de repente estuviera respirando un olor fétido.

– ¿Compraste esto para mí? -preguntó, incrédula y con una profunda decepción. La voz resonó a través del desnudo vestíbulo-. ¿Esta… esta monstruosidad?

Miranda, que no llegaba a los cuatros años, la viva imagen de su madre, miraba seria la vieja casa como si esperara que pudieran aparecer allí todo tipo de fantasmas, duendes y monstruos.

– Supongo que sí. -Dominique señaló con el dedo el salmón esculpido que había en la parte inferior de la barandilla-. ¿Se supone que eso es arte?

– Sí.

– Por el amor de Dios, Benedict, ¿por qué? ¿Qué se apoderó de ti para que compraras esto?

Dutch había sentido la primera sensación de horror en su corazón. Extendió las manos.

– Es para ti y para las niñas.

– ¿Para nosotras? ¿Aquí fuera? ¿En la mitad de ningún sitio? -Se escuchaban taconeos indignados mientras caminaba por el vestíbulo y el comedor. El techo lo formaban bóvedas y había tres lámparas de araña formadas por docenas de cornamentas de ciervo juntas-. ¿Lejos de mis amigos?

– Es un buen lugar donde criar a las niñas.

– La ciudad lo es, Benedict. Donde pueden ver a otros niños de su edad, en una casa que les hace justicia, donde se expondrán a una cultura y a personas adecuadas -suspiró, luego siguió a Claire con la mirada, que empezó a caminar hacia las puertas francesas abiertas, situadas en la parte trasera que daba al lago. Dominique empezó a correr, golpeando con los tacones cada vez más rápido-. Esto va a ser una pesadilla. -Cogió a Claire del porche cubierto antes de que se acercara a la orilla, se volvió y lanzó una mirada de odio a su marido-. Vivir aquí no funcionará.



15 из 430