
Localicé un teléfono negro antiguo, con disco de marcación, en una rinconera al lado del sofá. Marqué el 911 y me senté, con la esperanza de que remitiera el repentino zumbido en mi cabeza. Cuando me atendió la telefonista, le expliqué el problema y pedí una ambulancia. Le di la dirección y, en cuanto colgué, me acerqué a Henry, en el extremo opuesto de la sala.
– Ha dicho que entre siete y diez minutos. ¿Podemos hacer algo por él entretanto?
– Busca una manta para abrigarlo. -Henry examinó mi rostro-. ¿Y tú cómo estás? No tienes buena cara.
– Estoy bien. No te preocupes. Ahora vuelvo.
La distribución de la casa de Gus era una réplica de la de Henry, así que no me costó encontrar el dormitorio. Aquello era una leonera: la cama sin hacer, ropa tirada por todas partes. Había una cómoda antigua y un chifonier llenos de trastos. La habitación olía a moho y a bolsas de basura rebosantes. Aparté una colcha de un rebujo de sábanas y volví a la sala.
Henry tapó a Gus con cuidado, procurando no tocarle las heridas.
– ¿Cuándo te has caído?
Gus dirigió una mirada de dolor a Henry. Tenía los ojos azules y los párpados inferiores le colgaban tanto como a un sabueso.
– Anoche. Me quedé dormido en el sofá. A eso de las doce me levanté para apagar el televisor y me caí. No recuerdo cómo. Estaba de pie y de pronto me vi en el suelo.
Hablaba con voz ronca y débil. Mientras Henry conversaba con él, entré en la cocina y llené un vaso de agua del grifo. Me propuse abstraerme de lo que tenía ante los ojos, ya que el estado de la cocina era aún peor que el de las otras habitaciones que había visto. ¿Cómo podía alguien vivir en medio de semejante inmundicia? En una rápida inspección de los cajones descubrí que no había a mano un solo paño limpio. Antes de regresar a la sala, abrí la puerta de atrás y la dejé entornada con la esperanza de que el aire fresco disipara el olor acre que flotaba por toda la casa. Le di el vaso de agua a Henry y lo observé sacar un pañuelo limpio del bolsillo. Lo empapó y humedeció con él los labios resecos de Gus.
