
Dani se alegraba infinitamente por él. Walker era un gran tipo y estaba haciendo un trabajo excelente. En realidad ella nunca había estado interesada en dirigir aquel negocio. Sólo quería tener la oportunidad de demostrarse a sí misma que era capaz de hacerse cargo de uno de los restaurantes. Gloria le había puesto al mando del Burger Heaven, pero se había negado a ascenderle de categoría. Después de pasar años intentando complacer a una mujer que en realidad parecía odiarla, Dani había descubierto los motivos de aquel encono. La propia Gloria le había explicado que no era una auténtica Buchanan, que su madre había tenido una aventura con otro hombre de la que ella era el resultado.
De modo que Dani no tenía ningún parentesco real con la matriarca de la familia. Seguramente, teniendo en cuenta que Gloria siempre se había mostrado distante y crítica con ella, aquella revelación debería haberle aliviado, pero no había sido así.
A pesar de su falta de relación sanguínea, Dani sabía que Gloria siempre sería su abuela, por lo menos en lo que hacía referencia a su propio corazón, pero teniendo en cuenta cómo se había comportado hasta entonces, era poco probable que pudieran llegar a tener una relación de abuela y nieta.
Dani se decía a sí misma que no le importaba. Y, por lo menos, de aquella información había extraído algo bueno.
Tras saber que Mark Canfield podía ser su verdadero padre, se le abría la posibilidad de tener toda una familia nueva a la que sentirse unida. Lo malo era que había pasado toda su vida siendo una Buchanan y, en realidad, tampoco le apetecía ser otra cosa.
Walker la soltó.
– ¿Qué tal van las cosas por aquí?
– Genial. Me encanta mi trabajo. Bernie es el mejor y el personal de cocina está intentando impresionarme. Eso significa que estoy empezando a ganármelos. ¿Y qué haces tú por aquí? ¿Has venido a ver si podías comer algo decente para variar?
