– Elissa quiere que vayas. No va a tener dama de honor. Al parecer, es demasiado complicado. Pero tendrá un montón de ayudantes y le gustaría que tú fueras una de ellas. De todas formas, no quiere presionarte, así que me ha pedido que te lo sugiera yo, para que, en el caso de que quieras negarte, te resulte más fácil hacerlo.

Dani sonrió.

– ¿De verdad? ¿De verdad quiere que vaya a su boda?

– Claro que sí. Le caes muy bien. Además, eres parte de la familia, y no se te ocurra decir que no. Ya estoy cansado de ese tema. Eres tan Buchanan como cualquiera de nosotros. Eres mi hermana. Y aunque hubiera sido una nave extraterrestre la que te hubiera dejado en mi casa, seguirías siendo mi hermana.

Su vehemencia podría haber preocupado a cualquiera que no le conociera, pero Dani sabía que era su forma de decirle que la quería. Podía no estar segura de cuál era su lugar en el mundo o su verdadero apellido, pero no tenía ninguna duda de lo mucho que les importaba a sus hermanos.

– No vas a deshacerte fácilmente de mí -le advirtió-, no te preocupes.

– No me queda más remedio que preocuparme. Soy mayor que tú, así que es lo que me toca. Pero bueno, dime, ¿vas a venir a la boda o no?

– Eres tan dulce, tan persuasivo… Tienes tanta capacidad de comunicación…

– ¿Eso es un sí?

– Era un sí. Me encantaría ser una de las ayudantes de Elissa.

– Estupendo. ¿Qué tal ha ido tu encuentro con el senador?

Dani le condujo a una mesa y se sentó.

– Interesante. Extraño. La verdad es que no he sentido ninguna clase de conexión ni nada parecido.

Le habló de Mark y de la rapidez con la que había aceptado lo que le había contado.

– Alex insiste en que me haga una prueba de ADN y creo que es una buena idea. De esa forma, todos estaremos seguros de que es mi padre.

– ¿Alex es su hijo?

– Sí, su hijo adoptado.

– ¿Y te ha causado algún problema?



18 из 277