
Dani sonrió de oreja a oreja.
– ¿Estás ofreciéndote a deshacerte de él si causa problemas?
– Estoy dispuesto a ayudarte si lo necesitas.
A Dani le gustó aquel gesto.
– Creo que puedo manejar a Alex -pensó en la determinación de sus ojos-. O por lo menos intentarlo. Además, no quiero que te pelees con él. Por lo menos todavía. Es un hombre muy guapo.
Walker hizo una mueca.
– Creo que preferiría no saberlo.
– No te preocupes. No pasará nada. Ya he aprendido la lección. A partir de ahora, no quiero nada de relaciones. De todas formas, es un hombre que ha conseguido llamarme la atención. Pero no va a servirme de nada. Me considera una molestia. Un inconveniente que podría echar a perder la campaña electoral de su padre.
– ¿Y tú qué piensas?
– Yo creo que está sacando las cosas de quicio. Lo único que a mí me interesa es saber si Mark Canfield es o no mi padre. Si es mi padre, me gustaría conocerle. Y nada más. Aunque la verdad es que Mark me ha invitado a cenar esta noche en su casa. Quiere que conozca a su esposa.
– ¿Y qué va a pensar ella de todo esto?
Dani esbozó una mueca.
– No tengo ni idea, pero supongo que nada bueno.
Katherine Canfield entró en casa por la puerta del garaje seguida por su ex nuera. Como siempre, Fiona iba elegantemente vestida, con un traje que realzaba su esbelta figura y el color rojo de su pelo. Katherine bajó la mirada hacia su propio vestido de diseño. A pesar del ejercicio que hacía a diario y de que vigilaba constantemente su dieta, su cuerpo estaba empezando a cambiar. Nunca había pensado que le importaría envejecer, pero cuando se enfrentaba a la realidad de su cintura y a la desagradable demostración de que la fuerza de gravedad no era precisamente su amiga, pensaba con añoranza en la elasticidad de la juventud.
– Ya tengo preparada la lista de invitados -dijo Fiona con eficiencia-. Todos, salvo tres diseñadores, han confirmado su presencia y pienso presionar hasta el último momento para que también ellos acepten. Estoy decidida a aumentar los beneficios de este año en por lo menos un veinticinco por ciento.
